¿Cuántas noches te querré? ¿Cuántos lunes viviré? ¿Cuántos besos en silencio robaré? ¿Cuántos lunareshay en tu piel? ¿Cuántas miradas me hicieron falta para ver que sin tu amor el respirar se hace dolor? ¡Ay que cosa tan rara y complicada! Que en la movida esta del amor cuando lo tienes te sobra, y cuando te falta ya no sale el sol.

viernes, 18 de octubre de 2013

< Y me explicó el secreto para dormir cuando no estés.>




Decían que éramos previsibles, que el amor era previsible.
Yo no lo creo.

El amor vive de sorpresas, experiencias inimaginables, besos robados, abrazos por la espalda...
Nosotros vivíamos de las alturas, de las mariposas asesinas del estómago y de los latidos desenfrenados de nuestros corazones bombeando sangre.
Nosotros vivíamos. Ya no.

Ni siquiera hubo un simple adiós. Sin más. Nos esfumamos de la noche a la mañana.
Dejamos de ser nosotros,para ser tú y la que sigue sintiendo mariposas asesinas cuando te recuerda.

Decían que, aunque el amor era previsible, era bonito, y que por eso mismo merecía la pena sentirlo.
En eso se equivocan. No es previsible. No se sí vale la pena dormir una noche en tu espalda, y a la noche siguiente, que te enseñen los consejos para dormir cuando tú no estás. Aunque sólo hubiera sido una noche, yo ya era adicta a ti.
Decían -también- que nosotros no duraríamos, que estaba escrito nuestro fin en negro y que él dormiría a otra en su espalda.
En eso, amigos míos, no se equivocaban. Me olvidó demasiado rápido -o quizá, tarde yo demasiado...-.

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