¿Cuántas noches te querré? ¿Cuántos lunes viviré? ¿Cuántos besos en silencio robaré? ¿Cuántos lunareshay en tu piel? ¿Cuántas miradas me hicieron falta para ver que sin tu amor el respirar se hace dolor? ¡Ay que cosa tan rara y complicada! Que en la movida esta del amor cuando lo tienes te sobra, y cuando te falta ya no sale el sol.

domingo, 20 de octubre de 2013

La miraba y veía unos ojos tristes. Unos ojos con impotencia y miedo, sobretodo miedo.
El miedo es lo peor que podía esperar de aquellos ojos, el miedo controla, el miedo impide, el miedo aterroriza tanto que impide pensar. El miedo es, con razón, lo peor que podía esperar de sus bonitos - pero tristes- ojos.

De aquellos ojos también descubría mucho amor -siempre debajo de ese odio y miedo hacia los demás- un amor infinito y muy grande, por un hombre que ni siquiera le contestaba los WhatsApp. Un amor difícil, en el que dominaba la distancia y los silencios de él.

Podía descubrir mil y una historias y viajes fantásticos, que nunca se realizarían.

Veía cada uno de sus sueños -rotos, o todavía por cumplir- aunque aquellos ojos sabían que nunca se cumpliría ninguno de ellos.

En esos ojos puedo ver la locura con que la miran los demás y, con más que la mirarían sí supieran toda la verdad.

En sus ojos podía ver magia. La magia de la que vivían esos ojos.

Veía odio, angustia, rencor...

Puedo ver en esos ojos, cosas que no me gustan, cosas que me gustaría solucionar.
No tengo solución para esos ojos, porque esos ojos, son los míos, a través de un espejo del cuarto de baño de un bar.

Esta es una historia. La historia de un amor.
De un amor que nunca comenzó.
Pero el que sí tubo su desastroso fin.

Esta es la historia. De una niña.
De una niña que quería ser feliz a su lado.

Esta es la historia. De un chico.
De un chico que sólo quería vivir sin ataduras.

Esta es la historia de un te quiero lanzado al aire. Un te quiero que nunca volvió de otros labios.

Esta es la historia de un amante, si quieres llámalo guisante.

Esta es la historia. De una noche.
De una noche, que nunca llego a su fin. De una noche que simplemente fue remplazada por el sol al salir.

Esta es la historia. De una ilusión.
De la ilusión de unos ojos pequeños y sin brillo.

Esta es la historia. De unos labios.
De unos labios que nunca rozaron otros.

Esta es la historia. La historia de una mañana, en que una niña cambió.

Esta es la historia. La historia de una botella de ron para ahogar las penas en la madrugada.

Esta es la historia. Es la historia de unas medias rotas por su ausencia.

Esta es la historia. La de una cara bonita llena de lágrimas.

Esta es la historia. De un grito desesperado lanzado a la noche.

Esta es la historia. La historia de una pequeña, de dudas infinitas. La historia de tu pequeña de dudas infinitas.

Esta es la historia. La historia, que nunca obtuvo su propósito, no tubo un principio, puede que si un final, pero nunca tubo un adiós, propiamente dicho.

viernes, 18 de octubre de 2013

< Decíamos que amábamos las noches, pero las noches nos mataban.>





Una noche cálida de Julio es lo que yo recuerdo ahora cuando escucho tu nombre.
Una noche, y por supuesto, todo lo que me hacia vibrar de ti.

Las noches nos mataban, contaban los días que quedaban para irnos, pero daba igual.
Mi estómago sigue necesitando de tu matamariposas, mientras que mi cabeza sólo quiere hablar de otros.

Nosotros amábamos las noches, las amábamos. Nos hacían un poco más humanos. Nos alejaban de pequeñas realidades sin sentido, que nos asfixiaban en este puto mundo lleno de crueldad sin un poco de amor.

El amor de acaba, y cuando llega el fin cuesta creer que ya no quede nada más, que nos hemos convertido en una triste marioneta más, que aún no sabemos con certeza quien maneja los hilos.

Nos hemos convertido en muñecos teledirigidos por la sociedad, si ella dice que no amemos, se acabó  el amor -y eso no lo pienso consentir-.



A todos aquellos que luchan por ser diferentes, aún queriendo que seamos iguales.

< Y me explicó el secreto para dormir cuando no estés.>




Decían que éramos previsibles, que el amor era previsible.
Yo no lo creo.

El amor vive de sorpresas, experiencias inimaginables, besos robados, abrazos por la espalda...
Nosotros vivíamos de las alturas, de las mariposas asesinas del estómago y de los latidos desenfrenados de nuestros corazones bombeando sangre.
Nosotros vivíamos. Ya no.

Ni siquiera hubo un simple adiós. Sin más. Nos esfumamos de la noche a la mañana.
Dejamos de ser nosotros,para ser tú y la que sigue sintiendo mariposas asesinas cuando te recuerda.

Decían que, aunque el amor era previsible, era bonito, y que por eso mismo merecía la pena sentirlo.
En eso se equivocan. No es previsible. No se sí vale la pena dormir una noche en tu espalda, y a la noche siguiente, que te enseñen los consejos para dormir cuando tú no estás. Aunque sólo hubiera sido una noche, yo ya era adicta a ti.
Decían -también- que nosotros no duraríamos, que estaba escrito nuestro fin en negro y que él dormiría a otra en su espalda.
En eso, amigos míos, no se equivocaban. Me olvidó demasiado rápido -o quizá, tarde yo demasiado...-.

lunes, 14 de octubre de 2013

"Naces y vives solo, pero siempre le recordarás como algo mágico."


Llega un día en lo que todo se vuelve gris, desaparece el color tus mejillas sonrojadas, y tus ojos ya no tienen esa luz que tenían al principio. Llega ese día, pero con el estrés de la rutina no te das ni cuenta.
Sigues y sigues, hasta que llega un día, en el que vuestra relación no puede más, no es que no os queráis, -claro que le quieres- le tienes mucho cariño, pero ya nada es igual, no es lo mismo que antes, cuando sentías que flotabas con solo perderte en su mirada, cuando no aguantabas ni un solo día sin escuchar su voz, cuando inventabas mil y una historias para sorprenderle por las noches, cuando para vivir sólo te bastaba con mirarle.
Todo eso cambia, necesitas regalos, prefieres alejarte unos días, ya te da igual que haya sorpresas o magia entre vosotros.
Cuando llega ese momento, todo se resquebraja, se va el color y es el peor momento de toda tu existencia.
Ten cuidado, aprovecha el tiempo, porque llegará un día en que eches de menos su caminar, sus enfados, sus gritos, su sonrisa, su olor, sus sorpresas...toda su magia. Y cuando ese momento llega ya no hay vuelta atrás, lo sientes, y es ahí cuando, por muy poco que lo desees, llega el final, aunque sigas estando enamorado como el primer día, la vida ha hecho su duro trabajo, joderlo todo.

A todos aquellos que viven de la magia de otros ojos.

miércoles, 2 de octubre de 2013

No hace falta que lo leáis, es mi vida en prosa. JAJAJA. No, en serio.


Ahora, coges una goma, y borras todo lo que anteriormente habías escrito, todo lo que hasta ahora te habían enseñado. Borras los futuros acertados, los finales felices, los uno y uno, son dos, o veintidós.

Llega un día en el que te das cuenta de que no eres el mismo, que los finales felices no existen, y no porque las buenas historias nunca acaben, sino porque no podemos englobar todo en un final, y menos diciendo que es feliz.
Nos damos cuenta, que nuestros futuros son inciertos, y que por mucho que planees, al final no cumplirás nada, simplemente, porque eres un adolescente sin cabeza, no pensamos, vamos a nuestra bola y no paramos de cagarla, así una y otra vez, una y otra vez.
Entonces llega el "maravilloso" momento de desahogarse. Sí, sí. Ese momento en el que yo siempre escucho a los demás, les doy los consejos/opiniones que yo creo convenientes y hala, problemón solucionado.
Eso sí, como ya me tenga que desahogar yo, lo llevas claro, já. Mira, no se sí eres tú, soy yo, o quien pollas es, pero yo soy incapaz de desahogarme y llorar delante de otra persona. Simplemente no puedo, es superior a mí.
No puedo culparte a ti, me preguntas que tal, y sólo puedo decirte bien, y colocar una sonrisa falsa en la cara. No cuento nada y punto, ya está.
Pero lo que de verdad ya me revienta, es que vosotras tenéis novios, ligues, rollos o lo que coño sea, os ponéis mal por tres gilipollas, recurrís a mí, y encima tenéis los cojones bien puestos de decir que que suerte tengo, que que bien se está como estoy yo. ¿Pero tú has visto como de hecha una mierda estoy? ¿No te has fijado ni un poquito? Qué voy pasando los días como puedo, porque todo es una mierda.

Hasta aquí planteado el tema amistades y demás cosas extrañas de hoy en día.
Vale.
Siguiente problemón.
Padres y demás familiares.

Hostia, aquí si que tengo para enervarme. Y para rato.

Los padres, esas cosas que no paran de presionarte, de echarte la bronca y de tocarte los huevos, malhablando.
TENGO 14 PUTOS AÑOS, No me presiones ahora con lo que voy a estudiar en la Universidad, porque para colmo es justo lo que no me gusta, toma ya. A ver sí os enteráis ya, yo quiero hacer periodismo o traducción e interpretación, ¿os queda claro? Vale, y quiero estudiar en Barcelona, así que dejadme ya de PUTOS futuros, cuando ya se más o menos lo que quiero.

Punto y a parte.

QUIERO VIVIR EN BARCELONA HOSTIA. Burgos no tiene una puta mierda, y encima ni enamora ni pollas de las ricas. PUTA MIERDA DE CIUDAD.

Hala, ya que no me desahogo de normal, aquí tenéis mi situación actualmente, aunque esté BASTANTE bipolar y esto cambie cada dos minutos.

Nanit <3