¿Cuántas noches te querré? ¿Cuántos lunes viviré? ¿Cuántos besos en silencio robaré? ¿Cuántos lunareshay en tu piel? ¿Cuántas miradas me hicieron falta para ver que sin tu amor el respirar se hace dolor? ¡Ay que cosa tan rara y complicada! Que en la movida esta del amor cuando lo tienes te sobra, y cuando te falta ya no sale el sol.

sábado, 21 de septiembre de 2013

< Que nadie calle tu verdad. >



Bonita y dulce.

Así me definía él.

Tonto y cariñoso.

Así le recuerdo yo.

Estúpida y agresiva. Así es como me recuerdo yo.

Gilipollas y soso. Así me decía él que se veía.


Cada persona tiene su forma de ver las cosas. Yo blanco, tú negro. Yo dulce, tú salado. Yo a ti, tú a mi. Fácil y sencillo.
Yo digo que es mejor la calidad que la cantidad. Tú prefieres la cantidad a la calidad.
A mi me gustan tus besos. A ti los golpes de tambor.

Es así y nadie lo cambiará.

¡Viva(n) lo(s) diferente(s)!

< Vas de dura, pero cuando él te mira te rompes eh. >






-Tengo ganas de tumbarme en la cama, dormir y no hacer nada más - dijo ella en voz alta.

-De lo que tienes ganas es de verle, abrazarle, y comerle a besos. Estás jodidamente enamorada y no puedes vivir sin él. Admítelo. Tu vida es él, aunque no quiera saber nada de ti. - le dijo su hada, dramáticamente hablando, claro.

-¿Quién dijo algún día que enamorarse era bonito? A mi me parece asqueroso. - continúa ella.

-Lo bonito es enamorarse y ser correspondido. Sino, es una jodida mierda.

-No lo entiendo, es todo una jodida mierda. Pero una de las grandes eh. ¿Qué ves de bonito en todo esto? Ni el amor, ni el mundo, ni la familia, ni los amigos...ni siquiera tus putas hadas son bonitas...¡Qué putada esta!

-Todo eso lo dices porque no has tenido la oportunidad de contar sus lunares y aprendértelos de memoria, porque no te has aprendido su olor, porque no has besado por detrás de sus orejas y porque no has recorrido sus labios con tus dedos, creando rutas y mapas impredecibles. -hace una pequeña pausa y continúa diciendo- eso es porque aún no ha llegado tu momento. Espera. Sé paciente. Llegará.


El hada se desvanece y deja a la chica, pensando en lo que le ha dicho. Volverá. Pero sólo cuando de verdad lo necesite.

< Guardaré en mis ojos tu última mirada. Por si quieres volver.>






Ya es tarde. Ya me escuecen los ojos -digo yo, que será de tanto llorar-. Ya se escapan las sonrisas, las miradas, los deseos.
Ya se acabó el amor -o por lo menos como nos lo pintan, ya no se encadenan en un puente o se gritan al mundo-.
Ya es un poco tarde para comenzar -aunque como suelen decir, mejor tarde que nunca-. Ya no te podré decir te quiero, ni un quiero ser feliz a tu lado a la cara. Odio los tópicos -como tú bien sabes- pero es tarde para ellos.

Me fui. Atrás quedaron esas tardes de verano, en las que no se nos ocurría mirar el tiempo. Quizá no pueda volver -aunque eso, a ti, te da igual-.
Aún no entiendo por qué no corriste detrás mío cuando me iba y me suplicaste que me quedara un poco más, sólo un poco más. No me vengas con historias -donde cenicienta deja al príncipe- de que era imposible que me quedara un poco más, lo habría he hecho - y lo sabes-.

Ahora ya no nos queda nada -más que el recuerdo de unas tardes maravillosas haciendo oídos sordos al amor- nada y todo. Nada que seguir conservando, todo por olvidar.

¿Sabes una cosa? Duele. Mucho.
Duele no haberte dicho lo que sentía. Duele haberme callado todo lo que pienso -tanto, que se me hace un nudo enorme en la parte superior de mi garganta y mis ojos amenazan con comenzar a llorar-. Duele haberme despedido así, con la mayor frialdad que he visto en este mundo -después de todo lo que vivimos...-.

Duele y punto.