¿Cuántas noches te querré? ¿Cuántos lunes viviré? ¿Cuántos besos en silencio robaré? ¿Cuántos lunareshay en tu piel? ¿Cuántas miradas me hicieron falta para ver que sin tu amor el respirar se hace dolor? ¡Ay que cosa tan rara y complicada! Que en la movida esta del amor cuando lo tienes te sobra, y cuando te falta ya no sale el sol.

lunes, 18 de febrero de 2013

Derrochando amor



Derrochando amor - Capítulo 3




-¡Rose! ¡Qué sorpresa! ¿Pero que haces aquí?
-Pues venir a verte. No sabes las ganas que tenía de estar contigo otra vez.
-Si yo también tenía ganas de verte, pero no creo que debas estar aquí ahora, tendrías que estar con tu padre y tu familia.
-¿Por qué? ¿Por qué no iba a venir a verte? ¿Por qué tendría que estar con mi padre?
-Esas son muchas preguntas.
-Vamos Carol, ¡no estoy de broma!
-Vale, ¿no te han contado todavía lo de tu padre?
-¿Qué le pasa a mi padre?
-Anda monta en el coche y te voy contando.

Montan las maletas en el coche y suben ellas en la parte delantera de este.

-Verás...- empieza diciendo Carol - tu padre está enfermo, a parte de su depresión por la muerte de tu madre.

Rose se queda callada intentando asimilar la nueva información que le da su amiga. ¿Por qué no la habían dicho nada?

-Tu padre está enfermo de cáncer, leucemia, y es terminal. Ya siento ser yo la que te cuente esto...
-¿Por qué nadie me lo había dicho? Hace tres años murió mi madre, y, ¿nadie es capaz de decirme que mi padre está enfermo y es posible que muera pronto? Joder...

Rose vuelve a llorar, desde que ha llegado a Abe Springs, pueblo de su padre, no ha dejado de llorar. Definitivamente ese no es su lugar.

-Rose, ¿estás bien?
-¿Cómo quieres que esté bien con lo que me acabas de decir?
-Lo siento, sabes donde estoy por si necesitas algo, o si quieres hablar. Te quiero ¿si?

Carol la abraza. Rose coje las maletas y baja del coche. Se despide de su amiga con la mano y Carol regresa a su casa.
Rose no quiere entrar en esa casa, le recuerda demasiado a Raúl, el chico que la hizo sufrir cuando se marchó a New York y él no quiso irse con ella. Pasaron buenos momentos escondidos en esa casa, la que antes derrochaba amor.
Llama a la puerta con los nudillos de las manos y enseguida la abre la puerta su abuela.

-¡Mi niña! ¡Rose! ¿Qué haces aquí?
-Le dije a papá y a Vic, que venía. ¿No te han comentado nada abuela? -dice extrañada.
-Nada de nada, hay este Vic...-dice la abuela - ¡pero lo importante es que estás aquí!
-Abuela, ¿has estado llorando?
-Rose, sabes que soy muy llorona, como tú, y sabiendo lo de tu padre... - dice - te lo puedes imaginar.
-¿Por qué nadie me había dicha nada de que papá tiene leucemia? Me lo acaba de contar Carol.
-Queríamos que aprovecharas bien los días en la ciudad, así lo dijo tu padre y así lo hemos cumplido tu abuelo, tu hermano y yo.
-Bueno abuela, voy a dejar esto en mi habitación, bajo a tomar el té contigo y hablamos ¿te parece bien?
-Perfecto, pero pasa ha hacer una visita a tu padre por su habitación, estará contento de verte.

Rose sube las escaleras de la casa con su maleta y se encamina a su habitación. Entra y los ojos se la llenan de lágrimas, está todo igual a como cuando lo dejo hace algo más de un año, pero muy diferente de cuando murió su madre, hace unos tres años. Camina por toda la habitación recordando todo el tiempo que pasó allí encerrada, sola y con Raúl. Ahora se encamina hacia el balcón y abre las puertas para que se airee un poco la habitación. Abre el armario y ve un paquetito pequeño. ¿De quién será?
La chica se encamina a la cama y se sienta. Quiere abrir el paquete pero prefiere ir a ver primero a su padre y charlar con su abuela.

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