¿Cuántas noches te querré? ¿Cuántos lunes viviré? ¿Cuántos besos en silencio robaré? ¿Cuántos lunareshay en tu piel? ¿Cuántas miradas me hicieron falta para ver que sin tu amor el respirar se hace dolor? ¡Ay que cosa tan rara y complicada! Que en la movida esta del amor cuando lo tienes te sobra, y cuando te falta ya no sale el sol.

domingo, 20 de octubre de 2013

La miraba y veía unos ojos tristes. Unos ojos con impotencia y miedo, sobretodo miedo.
El miedo es lo peor que podía esperar de aquellos ojos, el miedo controla, el miedo impide, el miedo aterroriza tanto que impide pensar. El miedo es, con razón, lo peor que podía esperar de sus bonitos - pero tristes- ojos.

De aquellos ojos también descubría mucho amor -siempre debajo de ese odio y miedo hacia los demás- un amor infinito y muy grande, por un hombre que ni siquiera le contestaba los WhatsApp. Un amor difícil, en el que dominaba la distancia y los silencios de él.

Podía descubrir mil y una historias y viajes fantásticos, que nunca se realizarían.

Veía cada uno de sus sueños -rotos, o todavía por cumplir- aunque aquellos ojos sabían que nunca se cumpliría ninguno de ellos.

En esos ojos puedo ver la locura con que la miran los demás y, con más que la mirarían sí supieran toda la verdad.

En sus ojos podía ver magia. La magia de la que vivían esos ojos.

Veía odio, angustia, rencor...

Puedo ver en esos ojos, cosas que no me gustan, cosas que me gustaría solucionar.
No tengo solución para esos ojos, porque esos ojos, son los míos, a través de un espejo del cuarto de baño de un bar.

Esta es una historia. La historia de un amor.
De un amor que nunca comenzó.
Pero el que sí tubo su desastroso fin.

Esta es la historia. De una niña.
De una niña que quería ser feliz a su lado.

Esta es la historia. De un chico.
De un chico que sólo quería vivir sin ataduras.

Esta es la historia de un te quiero lanzado al aire. Un te quiero que nunca volvió de otros labios.

Esta es la historia de un amante, si quieres llámalo guisante.

Esta es la historia. De una noche.
De una noche, que nunca llego a su fin. De una noche que simplemente fue remplazada por el sol al salir.

Esta es la historia. De una ilusión.
De la ilusión de unos ojos pequeños y sin brillo.

Esta es la historia. De unos labios.
De unos labios que nunca rozaron otros.

Esta es la historia. La historia de una mañana, en que una niña cambió.

Esta es la historia. La historia de una botella de ron para ahogar las penas en la madrugada.

Esta es la historia. Es la historia de unas medias rotas por su ausencia.

Esta es la historia. La de una cara bonita llena de lágrimas.

Esta es la historia. De un grito desesperado lanzado a la noche.

Esta es la historia. La historia de una pequeña, de dudas infinitas. La historia de tu pequeña de dudas infinitas.

Esta es la historia. La historia, que nunca obtuvo su propósito, no tubo un principio, puede que si un final, pero nunca tubo un adiós, propiamente dicho.

viernes, 18 de octubre de 2013

< Decíamos que amábamos las noches, pero las noches nos mataban.>





Una noche cálida de Julio es lo que yo recuerdo ahora cuando escucho tu nombre.
Una noche, y por supuesto, todo lo que me hacia vibrar de ti.

Las noches nos mataban, contaban los días que quedaban para irnos, pero daba igual.
Mi estómago sigue necesitando de tu matamariposas, mientras que mi cabeza sólo quiere hablar de otros.

Nosotros amábamos las noches, las amábamos. Nos hacían un poco más humanos. Nos alejaban de pequeñas realidades sin sentido, que nos asfixiaban en este puto mundo lleno de crueldad sin un poco de amor.

El amor de acaba, y cuando llega el fin cuesta creer que ya no quede nada más, que nos hemos convertido en una triste marioneta más, que aún no sabemos con certeza quien maneja los hilos.

Nos hemos convertido en muñecos teledirigidos por la sociedad, si ella dice que no amemos, se acabó  el amor -y eso no lo pienso consentir-.



A todos aquellos que luchan por ser diferentes, aún queriendo que seamos iguales.

< Y me explicó el secreto para dormir cuando no estés.>




Decían que éramos previsibles, que el amor era previsible.
Yo no lo creo.

El amor vive de sorpresas, experiencias inimaginables, besos robados, abrazos por la espalda...
Nosotros vivíamos de las alturas, de las mariposas asesinas del estómago y de los latidos desenfrenados de nuestros corazones bombeando sangre.
Nosotros vivíamos. Ya no.

Ni siquiera hubo un simple adiós. Sin más. Nos esfumamos de la noche a la mañana.
Dejamos de ser nosotros,para ser tú y la que sigue sintiendo mariposas asesinas cuando te recuerda.

Decían que, aunque el amor era previsible, era bonito, y que por eso mismo merecía la pena sentirlo.
En eso se equivocan. No es previsible. No se sí vale la pena dormir una noche en tu espalda, y a la noche siguiente, que te enseñen los consejos para dormir cuando tú no estás. Aunque sólo hubiera sido una noche, yo ya era adicta a ti.
Decían -también- que nosotros no duraríamos, que estaba escrito nuestro fin en negro y que él dormiría a otra en su espalda.
En eso, amigos míos, no se equivocaban. Me olvidó demasiado rápido -o quizá, tarde yo demasiado...-.

lunes, 14 de octubre de 2013

"Naces y vives solo, pero siempre le recordarás como algo mágico."


Llega un día en lo que todo se vuelve gris, desaparece el color tus mejillas sonrojadas, y tus ojos ya no tienen esa luz que tenían al principio. Llega ese día, pero con el estrés de la rutina no te das ni cuenta.
Sigues y sigues, hasta que llega un día, en el que vuestra relación no puede más, no es que no os queráis, -claro que le quieres- le tienes mucho cariño, pero ya nada es igual, no es lo mismo que antes, cuando sentías que flotabas con solo perderte en su mirada, cuando no aguantabas ni un solo día sin escuchar su voz, cuando inventabas mil y una historias para sorprenderle por las noches, cuando para vivir sólo te bastaba con mirarle.
Todo eso cambia, necesitas regalos, prefieres alejarte unos días, ya te da igual que haya sorpresas o magia entre vosotros.
Cuando llega ese momento, todo se resquebraja, se va el color y es el peor momento de toda tu existencia.
Ten cuidado, aprovecha el tiempo, porque llegará un día en que eches de menos su caminar, sus enfados, sus gritos, su sonrisa, su olor, sus sorpresas...toda su magia. Y cuando ese momento llega ya no hay vuelta atrás, lo sientes, y es ahí cuando, por muy poco que lo desees, llega el final, aunque sigas estando enamorado como el primer día, la vida ha hecho su duro trabajo, joderlo todo.

A todos aquellos que viven de la magia de otros ojos.

miércoles, 2 de octubre de 2013

No hace falta que lo leáis, es mi vida en prosa. JAJAJA. No, en serio.


Ahora, coges una goma, y borras todo lo que anteriormente habías escrito, todo lo que hasta ahora te habían enseñado. Borras los futuros acertados, los finales felices, los uno y uno, son dos, o veintidós.

Llega un día en el que te das cuenta de que no eres el mismo, que los finales felices no existen, y no porque las buenas historias nunca acaben, sino porque no podemos englobar todo en un final, y menos diciendo que es feliz.
Nos damos cuenta, que nuestros futuros son inciertos, y que por mucho que planees, al final no cumplirás nada, simplemente, porque eres un adolescente sin cabeza, no pensamos, vamos a nuestra bola y no paramos de cagarla, así una y otra vez, una y otra vez.
Entonces llega el "maravilloso" momento de desahogarse. Sí, sí. Ese momento en el que yo siempre escucho a los demás, les doy los consejos/opiniones que yo creo convenientes y hala, problemón solucionado.
Eso sí, como ya me tenga que desahogar yo, lo llevas claro, já. Mira, no se sí eres tú, soy yo, o quien pollas es, pero yo soy incapaz de desahogarme y llorar delante de otra persona. Simplemente no puedo, es superior a mí.
No puedo culparte a ti, me preguntas que tal, y sólo puedo decirte bien, y colocar una sonrisa falsa en la cara. No cuento nada y punto, ya está.
Pero lo que de verdad ya me revienta, es que vosotras tenéis novios, ligues, rollos o lo que coño sea, os ponéis mal por tres gilipollas, recurrís a mí, y encima tenéis los cojones bien puestos de decir que que suerte tengo, que que bien se está como estoy yo. ¿Pero tú has visto como de hecha una mierda estoy? ¿No te has fijado ni un poquito? Qué voy pasando los días como puedo, porque todo es una mierda.

Hasta aquí planteado el tema amistades y demás cosas extrañas de hoy en día.
Vale.
Siguiente problemón.
Padres y demás familiares.

Hostia, aquí si que tengo para enervarme. Y para rato.

Los padres, esas cosas que no paran de presionarte, de echarte la bronca y de tocarte los huevos, malhablando.
TENGO 14 PUTOS AÑOS, No me presiones ahora con lo que voy a estudiar en la Universidad, porque para colmo es justo lo que no me gusta, toma ya. A ver sí os enteráis ya, yo quiero hacer periodismo o traducción e interpretación, ¿os queda claro? Vale, y quiero estudiar en Barcelona, así que dejadme ya de PUTOS futuros, cuando ya se más o menos lo que quiero.

Punto y a parte.

QUIERO VIVIR EN BARCELONA HOSTIA. Burgos no tiene una puta mierda, y encima ni enamora ni pollas de las ricas. PUTA MIERDA DE CIUDAD.

Hala, ya que no me desahogo de normal, aquí tenéis mi situación actualmente, aunque esté BASTANTE bipolar y esto cambie cada dos minutos.

Nanit <3

sábado, 21 de septiembre de 2013

< Que nadie calle tu verdad. >



Bonita y dulce.

Así me definía él.

Tonto y cariñoso.

Así le recuerdo yo.

Estúpida y agresiva. Así es como me recuerdo yo.

Gilipollas y soso. Así me decía él que se veía.


Cada persona tiene su forma de ver las cosas. Yo blanco, tú negro. Yo dulce, tú salado. Yo a ti, tú a mi. Fácil y sencillo.
Yo digo que es mejor la calidad que la cantidad. Tú prefieres la cantidad a la calidad.
A mi me gustan tus besos. A ti los golpes de tambor.

Es así y nadie lo cambiará.

¡Viva(n) lo(s) diferente(s)!

< Vas de dura, pero cuando él te mira te rompes eh. >






-Tengo ganas de tumbarme en la cama, dormir y no hacer nada más - dijo ella en voz alta.

-De lo que tienes ganas es de verle, abrazarle, y comerle a besos. Estás jodidamente enamorada y no puedes vivir sin él. Admítelo. Tu vida es él, aunque no quiera saber nada de ti. - le dijo su hada, dramáticamente hablando, claro.

-¿Quién dijo algún día que enamorarse era bonito? A mi me parece asqueroso. - continúa ella.

-Lo bonito es enamorarse y ser correspondido. Sino, es una jodida mierda.

-No lo entiendo, es todo una jodida mierda. Pero una de las grandes eh. ¿Qué ves de bonito en todo esto? Ni el amor, ni el mundo, ni la familia, ni los amigos...ni siquiera tus putas hadas son bonitas...¡Qué putada esta!

-Todo eso lo dices porque no has tenido la oportunidad de contar sus lunares y aprendértelos de memoria, porque no te has aprendido su olor, porque no has besado por detrás de sus orejas y porque no has recorrido sus labios con tus dedos, creando rutas y mapas impredecibles. -hace una pequeña pausa y continúa diciendo- eso es porque aún no ha llegado tu momento. Espera. Sé paciente. Llegará.


El hada se desvanece y deja a la chica, pensando en lo que le ha dicho. Volverá. Pero sólo cuando de verdad lo necesite.

< Guardaré en mis ojos tu última mirada. Por si quieres volver.>






Ya es tarde. Ya me escuecen los ojos -digo yo, que será de tanto llorar-. Ya se escapan las sonrisas, las miradas, los deseos.
Ya se acabó el amor -o por lo menos como nos lo pintan, ya no se encadenan en un puente o se gritan al mundo-.
Ya es un poco tarde para comenzar -aunque como suelen decir, mejor tarde que nunca-. Ya no te podré decir te quiero, ni un quiero ser feliz a tu lado a la cara. Odio los tópicos -como tú bien sabes- pero es tarde para ellos.

Me fui. Atrás quedaron esas tardes de verano, en las que no se nos ocurría mirar el tiempo. Quizá no pueda volver -aunque eso, a ti, te da igual-.
Aún no entiendo por qué no corriste detrás mío cuando me iba y me suplicaste que me quedara un poco más, sólo un poco más. No me vengas con historias -donde cenicienta deja al príncipe- de que era imposible que me quedara un poco más, lo habría he hecho - y lo sabes-.

Ahora ya no nos queda nada -más que el recuerdo de unas tardes maravillosas haciendo oídos sordos al amor- nada y todo. Nada que seguir conservando, todo por olvidar.

¿Sabes una cosa? Duele. Mucho.
Duele no haberte dicho lo que sentía. Duele haberme callado todo lo que pienso -tanto, que se me hace un nudo enorme en la parte superior de mi garganta y mis ojos amenazan con comenzar a llorar-. Duele haberme despedido así, con la mayor frialdad que he visto en este mundo -después de todo lo que vivimos...-.

Duele y punto.

viernes, 5 de julio de 2013

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¿Qué haces cuándo no te soportas a ti misma? ¿Qué haces cuándo lo único que quieres es no ser tú? ¿Cuándo lo único que quieres es alejarte de ti misma?

¿Qué haces? ¿Te das de hostias contigo misma? ¿Te dejas de hablar? ¿Dejas de quedar contigo misma? ¿Qué puedes hacer?

No lo sabes. No sabes que hacer, todo te parece imposible. ¿Cómo vas a pegarte a ti misma? Macabro. ¿Cómo vas a dejarte de hablar, o cómo vas a dejar de verte? Imposible.

No conoces la respuesta correcta a estas preguntas, pero un día, un misterioso día, te das cuenta de que si que existe una respuesta, la que al menos aliviará ese dolor por el odio que sientes hacia ti. Esa respuesta es una persona. Sí, una persona es la que alivia tu odio.

Pero, (si, hay un puto pero) hay un pequeño problema, en algunas ocasiones (en muchas de ellas desgraciadamente) esa persona no quiere ser tu medicina, no piensa aliviarte, sino sólo conocerte.
Yo necesito a esa persona, necesito saber que soy capaz de amar, que soy especial, que soy igual a los demás, pero diferente.
Necesito saber qué lo que hago está bien, que las cosas están bien, y que yo también se hacer algunas cosas bien.

He tenido la suerte de conocer a esa persona, saber quien es; pero he tenido la mala suerte de que esa persona no quiera saber nada de mi.
Pero a pesar de eso, he tenido la buena suerte de conocer Blogger, dónde he conocido gente genial, con la que me siento yo misma, y me hacen la existencia un poquito mejor.

Bueno,

Sonrisas verdaderas de la que se muere por no odiarse, pero que no lo puede evitar.

Laura a las diez menos cuarto.

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19 de marzo de 2034
Honey,

Sé que lo hemos dejado.
Sé que no quieres saber nada de mi.
Y sé que odias mis cartas.

A lo que vamos, pensé que te gustaría tener...esto...¿cómo era?... ah, si, ya lo tengo...'nuestra lista de mayores placeres del universo', eso es. ¿Te acuerdas qué la escribimos en una tarde lluviosa de marzo?

Te puedo decir, cariño, con gran seguridad, que aquel fue el día más feliz de mi relación contigo. Ni cuándo nos conocimos, ni nuestras primeras veces, ni cuándo me pediste casarme contigo, ni cuándo nacieron nuestros preciosos hijos. Ningún día de esos superó aquel diecinueve de marzo, en el que descubrimos que lo nuestro era cierto, lástima que se terminó.

Bueno, basta ya de mi cháchara, te copio nuestra preciada lista.
Por cierto, no me importa si la compartes con otras, si la rompes o la quemas, o si, por algún casual, decides guardártela para ti, como un bonito recuerdo de nuestra magia.

Aquí está.

- Las tardes de cine casero.
- Los besos en la mejilla demasiado cerca de la boca.
- La ropa recién lavada.
- Las mañanas de domingo en la cama.
- La lluvia en la cara.
- Tú y yo cocinando.
- La comida de tu madre.
- Las cerezas.
- Las sonrisas de los niños.
- Las mil y una formas de hacerme el amor.
- Las tardes largas llenas de música.
- Mi pop dulce combinado con tu rock duro.
- Las noches de San Juan.
- Los bacardi-limón.
- Los buenos fuegos artificiales.
- Un buen libro con un buen café.
- Que te canten una canción.
- Los susurros.
- El cielo de Barcelona.

No voy a añadir nada más, no quiero estropear el precioso momento que estarás reviviendo con mi carta.

Te quiere, siempre tuya, la que echa de menos tus noches, tus días y tus cartas llenas de amor.

domingo, 30 de junio de 2013



Soy cursi. Cuando digo que sin ti mi vida no tiene sentido.
Soy soñadora. Cuando digo que estaremos para siempre juntos.
Soy sincera. Cuando te digo que no te quiero, que te amo.
Soy mentirosa. Cuando digo que nunca te quise ni te querré.
Soy posesiva. Cuando quiero todas tus cosas.
Soy egoísta. Cuando te quiero solo para mi.
Soy ingeniosa. Cuando invento nuevas cosas que hacer juntos.
Soy egocéntrica. Cuando solo quiero que me mires a mi.
Soy generosa. Cuando digo que quiero que compartamos todo.
Soy fraternal. Cuando te cuido como una madre.
Soy cariñosa. Cuando te abrazo por las noches.
Soy bruta. Cuando mataría por ti a todo el que hiciera falta.
Soy imbécil. Cuando solo pienso en ti.
Soy infantil. Cuando juego contigo por las tardes.
Soy una trotamundos. Cuando viajo con mi mente por tu cuerpo.

Pero sobretodo soy tuya, cuando me miras con amor.

Si. Pequeñas para amar.



Mi desconocido:

Eso dicen.
Si. Pequeñas para amar.
O eso dicen por ahí.

Esta carta creo que es la más especial que te he escrito anónimamente. No es ese tipo de cartas en el que te declaro mi amor a lo princesita de cuento, más que nada, porque ya lo sabes.

Dicen, que somos pequeños para amar, pero ellos a nuestra edad ya estaban juntos. Nos repiten que tenemos tiempo más que suficiente, pero no saben que en nuestro interior hay un pequeño reloj que cuando estamos juntos va más rápido, le he puesto nombre y todo, corazón. Nos advierten que no tenemos edad para querer, pero no se imaginan el zoo y los fuegos artificiales que saltan cuando nos vemos. Nos dicen que no nos llenará estar juntos, pero cada vez tengo menos hambre desde que te quiero.

¿Sabes amor? No soy pequeña, tengo unos bien merecidos 14 años, pero esa no es mi verdadera edad, los números no existen, tan solo mis letras, tus movimientos, mis notas, tus palabras...solo eso...

Quizá sea la carta más corta que te escribo, pero no hace falta nada más. Lo demás ya lo sabes.

Siempre tuya.

jueves, 20 de junio de 2013


20 de junio de 2013

Cariño,
Diles, que lo nuestro no era eterno.
Diles, que en realidad no te quería. Qué solo quería a alguien al lado que me mimara todas las noches.
Diles, a todos ellos, que soy irritante. Qué no te dejo dormir por las noches con mis tonterías. Que no te gustaban mis tardes en el autobús.
Diles, que todo son defectos, que soy una patosa, y que nada se me daba bien. Que en realidad no me gustaba el fútbol. Qué soy rara. Qué me das por imposible, y que no me gusta cogerte la mano.
Diles, que odiabas mis bajones todas las noches, que ya no era feliz, qué ya no me gustaba la música, o que ya ni me relajaba escribir.
Si quieres diles, grítales que he cambiado, que no soy la misma, y que ya no quieres recuperarme. Que soy diferente, para nada única.
Diles, que soy imbécil. Qué ya no me quieres. Y que tiraste tu vida por la borda conmigo, que no merezco la pena, ni la alegría.
Diles que me odias, que no me entiendes, y que no sabes por qué me quisiste. Que no me gustaba cuando me llamabas princesa, ni los besos de buenos días, ni los mensajes de texto diciéndome que me extrañabas.
Diles que me levantaba y estaba de mal humor.  Que odiabas mi café y mis cenas. Que no me gustaba hablar y que me guardaba lo que sentía.
Diles, que no te abrazaba cuando estabas mal, y que no soy buena para ti.
Diles también que odiabas mi trabajo, y que no paraba de ponerte celoso. Que prefería las noches con mis amigas en vez de contigo. Que nunca pasaba las tardes en casa.
Diles, que me enamoré den las paradas de autobús y tren. Que yo solo quería ir lejos.
Además diles, que era un poco macabra, y que no quería tener hijos contigo.
Cuéntales, que rechacé tu propuesta de matrimonio y que quería irme del piso en el que vivíamos.


Adelante. Díselo. Grítale al mundo todo.
Grítale, que me odias y que ojalá me vaya mal. Dile, que no me merezco nada. Adelante, diselo, por favor.
Diles por qué terminamos. Diles que me enamoré de otro y que ya no quería estar contigo. Que te odiaba.
Pero ante todo, diles que estabas enamorado de mí y de todos mis defectos. Que te encantaban mis extrañezas, y que no te importaba lo que hiciera con tal de que fuera feliz. Cuéntales, que me amabas por encima de todo y de todos, pero que yo lo jodí. Díselo, porque necesito volver a ser libre.

Lo siento si te hice daño, no era mi intención, honey.
Yo te quería, pero no estábamos echos el uno para el otro.

La que un día te amó, que ahora se muere por un desconocido.

domingo, 26 de mayo de 2013

He aprendido.





Esto...pinchad aquí please

He aprendido a que me de igual lo que los demás piensen.
He aprendido a decir lo que de verdad pienso.
He aprendido a pensar como de verdad quiero. No como quieran los demás.
He aprendido a soñar con los ojos abiertos.
He aprendido a no creerme todo lo que me digan.
He aprendido también a poner en duda todo lo que veo.
He aprendido a decir que no.
He aprendido a decir la verdad.
He aprendido a ser cruel con los demás.
He aprendido a sobrevivir.
He aprendido a apoyarme en mi misma.
He aprendido a correr detrás de lo que quiero.
He aprendido a ser humana y tener errores.
He aprendido que los imposibles también existen.
He aprendido que el amor también viene cuando no te lo esperas.
He aprendido a escuchar canciones desde el corazón.
He aprendido a no dar segundos sentidos a las palabras.
He aprendido a ser directa.
He aprendido a hablar mucho y callarme poco.
He aprendido a callar mucho y hablarme poco.
He aprendido que la vergüenza es buena en su justa medida.
He aprendido que para llegar alto hay que pensar alto también.
He aprendido lo que de verdad importa.
He aprendido a no dar detalles y guardármelos para mi.
He aprendido que la medicina no siempre es buena.
He aprendido que puedes cambiar. O quedarte como estás.
He aprendido a huir de lo que no me gusta.
He aprendido a no tener malos sueños.
He aprendido que tú nunca estuviste, estás y estarás.
He aprendido que no te puedes fiar ni de la familia.
He aprendido a ser feliz con lo que tengo.
He aprendido a querer siempre más.
He aprendido a contradecirme. A ser un poco bipolar.
He aprendido a disfrutar de los momentos, porque puede que nunca vuelvan.
He aprendido a amar.
Y he aprendido a odiar.
He aprendido que las cosas buenas se hacen esperar.
He aprendido que las cosas malas no tanto.
He aprendido a ser una niña.
He aprendido a crecer.
He aprendido que el dinero no da la felicidad. Pero que si te hace más amena a vida.
He aprendido a ser materialista.
Y he aprendido a que me de igual las cosas que tengo.
He aprendido a conocerme.
He aprendido a conocerte.
He aprendido a tener un corazón joven.
He aprendido a ser tu Wendy.
He aprendido a que seas mi Peter Pan.
He aprendido a ser una princesa.
Y he aprendido a ser un poco menos princesa.
He aprendido que tener un príncipe es lo mejor que te puede pasar.
He aprendido que estar sola a veces es mejor.
He aprendido a quererte y a besos también.
He aprendido que hay personas muy gilipollas en este mundo.
He aprendido que también hay personas que merecen la pena.
He aprendido que existen las medias naranjas, o las naranjas enteras. Todo depende de lo que creas.
He aprendido que el Karma te da lo suyo. Y la suerte no tanto.
He aprendido a ser bruta.
Y he aprendido a ser dulce.
He aprendido a olvidarme de la vida y de vivir.
He aprendido a vivir al máximo.
He aprendido que las cosas son frágiles.
Y que las personas son fuertes.
He aprendido que los números y las letras son lo de menos.
He aprendido que los sentimientos y los hechos son lo que más cuentan.
He aprendido que las promesas se rompen.
He aprendido que las palabras se las lleva el viento pero que las sensaciones que produjeron ahí se quedan.
He aprendido a hacer listas.
Y he aprendido a no seguirlas.
He aprendido a tener personalidad propia.
He aprendido a no dejarme arrastrar por los demás.
He aprendido que el mundo no es una fábrica de conceder deseos.
He aprendido que no hay que soñar la vida.
He aprendido que hay que vivir tu propio sueño.
He aprendido que no creo en cuentos de hadas.
He aprendido que me gustan los finales felices.
He aprendido a no repetir buenas experiencias.
Pero si las malas.
He aprendido que las fotos sirven para recordar buenos momentos.
He aprendido que no me gusta hacerme fotos, pero que me las hago.
He aprendido a no pedir de rodillas y arrastrarme.
He aprendido a perseguir lo que quiero.
He aprendido a no darme por vencida.
Y he aprendido a que no siempre se puede ganar.
He aprendido a apreciar las pequeñas cosas que hacen los momentos especiales.
He aprendido a desechar las cosas grandes.
He aprendido a creer en una canción.
He aprendido a no creer en las personas.
He aprendido que la vida es un boomerang, que todo vuelve.
He aprendido a ser libre.
He aprendido que la vida es una noria.
He aprendido que todo se ve mejor después de un buen café.
He aprendido que los gatos negros no dan mala suerte.
He aprendido a ser invisible.
He aprendido a viajar con la mente.
Y he aprendido a no estar muy loca.
He aprendido a no dar segundas oportunidades.
He aprendido que la gente la caga igual.
He aprendido a pedir perdón.
He aprendido a no dar excusas.
He aprendido que todo es posible.

Pero sobre todo he aprendido una cosa...
HE APRENDIDO A SER YO POR ENCIMA DE TODO Y DE TODOS.

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Se que es muy largo y lo siento, pero lo necesitaba.
También siento haber tardado tanto en escribir.

Aunque suene prematuro.

Pincha aquí por favor me haréis felis :')


 





Queridísimo desconocido :

No sabes lo que me gusta verte. Mirarte por una rendija y sonreír. Mirarte mientras respiras, o mirarte mientras sonríes.
Me encanta cuando me miras, o cuando hablamos de ti.
Soy feliz viéndote a escondidas, soñándote todas las noches, caminando detrás tuyo saboreando cada paso que das.
Odio cuando hablas con otras, o cuando sonríes a la nada.
Salto por los aires cuando te espero en un lugar y tú ya no estás. Pero me sale una sonrisa infinita cuando te veo y no te esperaba en algún lugar.
¿Sabes? Me enfado con quien te dice que me gustas, pero en realidad me gusta porque se que por lo menos sabes que existo.
Me encanta salir de casa y buscarte por todas partes, porque eres especial.
Adoro tu pelo, aunque otros no lo crean así.

Me atrevería a decir que me he enamorado de ti, de todas tus cosas, aunque suene prematuro.


Perfume de Vainilla.

domingo, 12 de mayo de 2013

*Change your life*





Cambia.
Cambia tu vida.
No tengas miedo al cambio. Solo vive. Coge lo cotidiano, lo que ya se hace pesado. Hazlo especial.
Cambia tu entorno. Crece. No te quedes encerrado. Apunta a la Luna, por lo menos caerás en las estrellas.
Vive. Quien no quiera dejarte crecer, desazte de esas personas que te agarran y no te dejan avanzar.
Alcanza todo lo que te propongas, tú puedes.

Se diferente. No sigas las modas. Se como en realidad eres. No cambies por gustar. Cambia por ti.

¿Sabes? Se considera valiente a aquel que tiene miedos, porque tener miedo no es de cobardes. Es de personas. ¿Te asusta el cambio? A mi también. Mucho. Demasiado diría yo.
Me da miedo perder a personas importantes ahora para mi. Me da miedo no gustar. Me da miedo no encontrar personas que me valoren por como soy. Tengo miedo a lo grande, aunque me guste.

Mi gran problema es, que me encantan las cosas grandes. Lo amo. Me gusta perderme entre la gente, respirar distintos olores, enamorarte de miradas y de sonrisas que no conoces, pidiendo volver a encontrártelas, aunque sepas que nunca volverás a tener esa sensación. Pero...Si, hay un 'pero'. El pero es que también me da miedo, mucho miedo, el no saber a que me voy a enfrentar. no saber como voy a reaccionar. El miedo a no saber.
Por otra parte, odio los sitios pequeños. Son más fáciles, pero no me encuentro cómoda. Me siento encerrada. Lo odio. Es algo superior a mi que no puedo controlar. Sentirme encerrada es la tercera peor sensaciones que he vivido. La segunda es la decepción. La primera es la mentira, el engaño.

Pero si hay algo que aprendí de lo superhéroes es que cada uno tiene una debilidad. ¿Por qué no ser la mía esta? ¿Por qué no saber decidirme ante lo que quiero hacer?
No quiero decir que sea una heroína, ni mucho menos. Solo soy una chica normal, con miedos y palos de la vida. Soy tímida y me cuesta relacionarme, pero cuando me abro a ti, siéntete feliz. Eres grande para mi.


Una cosa que he aprendido viendo jugar a mi hermano al fútbol, es que lo importante no es ganar. Lo verdaderamente importante es hacer lo que te gusta con los que quieres y admiras. La fiesta siempre viene después de la derrota.
En cambio, si ganas, aferrate a esa victoria, puede ser la que te de fuerzas para continuar y no caer ante las dificultades.

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Con esta entrada pretendo haceros pensar que es lo que queréis cambiar, ya que es lo que he estado haciendo estas últimas semanas yo. He tomado varias decisiones, que no se si serán las correctas, pero se que siempre tengo tiempo de caer, pero quizá no de alcanzar las estrellas.
Quizá estas decisiones sean las peores de mi vida, o quizá sean las mejores. De lo único que estoy segura es que traerán cambios, no se si buenos o malos, pero si cambios.
Sé que tomar decisiones es agotador y más cuando sabes que vas a cambiar algo. Reune fuerzas y lanzate a ello, porque si no te quedarás anclado en el pasado.

Sed felices.

Laura a las cinco y media.